Cuando Remo empezó a construir la casa de sus sueños en Mallorca, tenía algo muy claro: quería un espacio eficiente, sostenible y adaptado a su manera de vivir. Es uno de esos residentes internacionales que han convertido la isla en su hogar —al menos durante buena parte del año.
Pero también hay periodos en los que no está. Y, como buen cabeza práctico, quería evitar sorpresas en la factura eléctrica —tanto si estaba disfrutando del sol mallorquín como si seguía la casa desde Austria a través de su app.
Confió en nosotros para la instalación de paneles solares y, hoy, produce gran parte de su propia energía, reduciendo gastos y apostando por un estilo de vida más responsable.



