Este miércoles 27 de febrero, en el marco de la Feria Genera de Madrid, el IDAE organizó la Jornada “Transición Energética, entre todos. El autoconsumo como clave del cambio”, con más de 1.000 asistentes y la retransmisión en directo vía streaming. Nuestro socio en SUD Renovables y Delegado de UNEF en Cataluña, Manel Romero, participó en la mesa “Oportunidades para la industria”. A continuación, mostramos el texto íntegro de su intervención, que tuvo por título “El papel de la Fotovoltaica en el sector industrial”:

Buenos días, y muchas gracias al IDAE por invitar a UNEF a participar en esta jornada. UNEF es la principal asociación fotovoltaica de España, con más de 350 empresas asociadas. La asociación ha tenido un papel muy activo en la denuncia del impuesto al sol que hasta hace muy poco tenía el autoconsumo en este país, y también está jugando un papel proactivo con los distintos agentes del sector en la eliminación de sus barreras. Hoy, UNEF está enfocada a generar negocio para sus asociados.

Voy a hablar de la oportunidad que supone el autoconsumo fotovoltaico para la industria. Ya nadie duda de que la fotovoltaica es la tecnología que liderará la transición energética en este país, y en el mundo entero. Como ha anunciado en la inauguración de la Jornada el Secretario de Estado de Energía, el Sr. Abascal, el Gobierno ha aprobado el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, donde sitúa a la fotovoltaica como la tecnología que deberá aportar mayor nueva potencia al sistema eléctrico: alrededor de 30GW nuevos hasta el 2030, lo que supone un incremento anual de unos 3GW.

Y estamos convencidos de que seremos capaces de hacerlo, principalmente por estas 3 razones:

  1.      Por su versatilidad de adaptación, tanto en grandes plantas sobre terreno como en pequeñas instalaciones sobre cubierta. Se adapta a todo tipo de entorno, ya sea doméstico, industrial o agrícola, y se instala con gran rapidez: las instalaciones domésticas que se realizan en un sólo día,  instalaciones de 100kW sobre nave industrial que se realizan en sólo 1 semana, e instalaciones de varios MW’s que se instalan en pocos meses.
  2.      Por su alta fiabilidad: la instalaciones han demostrado que generan la energía que se estima, y por su robusteza tecnológica: hoy las garantías de paneles ya llegan a los 30 años.
  3.      Y sobre todo, y por lo que será una tecnología realmente disruptiva: por su bajo precio. Un panel de 300W ya sólo cuesta 60€. Hace 10 años una instalación “llave en mano” de 1MW sobre cubierta industrial costaba 6M€, hoy sólo 600.000€, lo que supone una reducción del 90%.

Por todo ello, en los últimos 2 años, y gracias al autoconsumo fotovoltaico aplicado en industrias, las instalaciones fotovoltaicas en este país se han ido doblando año tras año, a pesar de tener la peor reglamentación de autoconsumo del mundo.

Con la nueva legislación, ya sin el impuesto al sol y sin barreras técnicas, estimamos que se llegará a una cifra de 400MW anuales sólo con autoconsumo.

Hay soluciones para todo tipo de cubiertas, y también en fachadas, y pérgolas de parking, lo que dará sentido a un vehículo eléctrico 100% verde. Hay sistemas autoportantes que permiten no tener que realizar ni un solo agujero a la cubierta; y sistemas muy ligeros, por debajo de los 10kg/m2. Hay sistemas flotantes para embalses, paneles flexibles, bifaciales, de alta eficiencia e incluso cristales transparentes que producen electricidad.

Pero sobre todo debemos destacar el papel del autoconsumo fotovoltaico como herramienta básica para la mejora de la competitividad industrial. Su inversión se recupera en unos 5 años, con rentabilidades a 25 años alrededor del 20%, lo que permite reducir sustancialmente su factura de luz, ya desde el minuto cero de la puesta en marcha de la instalación.

Y es que con cada instalación de autoconsumo las empresas están comprando la energía que este sistema generará en los próximos 25 años, como mínimo. Y otra cosa que hemos observado: quien autoconsume pasa de ser un sujeto consumidor pasivo a uno activo, que está pendiente de su curva de consumo y la intenta desplazar y ajustar a la curva de generación, lo que repercute también en un mayor ahorro energético.

Hay numerosos ejemplos, y para todo tipo de industrias y edificios: empresas cárnicas, bodegas, centros de distribución, almacenes logísticos, centros comerciales, locales de oficinas, granjas, centros de bombeo, escuelas, hoteles, centros deportivos. Empresas que se ahorran de media un 30% con autoconsumo directo, sin acumulación. Y ello, en la mayoría de las veces, sin ocupar toda la cubierta disponible. Cubiertas que están esperando a que bajen los precios de las baterías, o que sea posible el autoconsumo compartido con las naves vecinas, lo que no tardará, y luego, seguro, se ampliarán esas instalaciones.

 

Las empresas se dan cuenta que tienen un activo muy importante en sus cubiertas, y lo están empezando a utilizar.